domingo, 13 de febrero de 2011

INTRODUCCION A LA COMPRENSION DE LA ASTROLOGÍA

ASTROLOGÍA.

La ciencia astrológica (del griego astros=astro y logos= ciencia, razones, proporción) es un representante de la cultura esotérica (del griego esoteros= lo interno), cultura esta que actúa y es opuesta y complementaria a la reconocida institucionalmente, que se ocupa en gran medida de lo externo o tangible, la que bien se puede denominar exotérica (del griego exoteros= lo externo).
La Astrología es complementaria de la Astronomía (del griego astros= astro y nomos= ley) que estudia las leyes del movimiento de los astros, para obtener un conocimiento cuantitativo respecto a sus posiciones en el espacio exterior.
En cambio, entendido el logos como razones, dado que es un principio operante en toda la realidad, como nos mostrara Heraclito hace 2500 años, la Astrología permite interpretar las razones que operan, o los significados derivados de las posiciones relativas entre los astros, en su movimiento, mediante símbolos, lo que conduce a entenderla como ciencia de los significados obrantes en el tiempo.
De tal manera que podemos decir que la Astronomía estudia los aspectos cuantitativos del movimiento de los astros, mientras que la Astrología estudia los aspectos cualitativos de ese movimiento.
La Astrología ha desarrollado, a lo largo de su larga historia, un modelo circular de la realidad, partiendo de la percepción y estudio de las constelaciones de estrellas visibles desde la tierra, que los antiguos fueron modelando con el registro de una forma, hasta atribuirles un significado y un símbolo, en correspondencia con las experiencias naturales vividas en nuestro mundo, durante su permanencia dentro de un ángulo de visión que pudo determinarse en base a la cantidad de constelaciones diferentes (Doce). El hecho de percatarse de que periódicamente reaparecen en el cielo en la misma posición donde comenzó su estudio, condujo a los antiguos a realizar un registro circular de este sistema cosmológico. Se observó a lo largo del tiempo que, cuando una constelación reaparecía en el sector celeste predefinido, se repetían, aunque no exactamente, determinadas características de comportamiento natural, lo que permitía efectuar ciertas predicciones útiles frente a los fenómenos naturales, favoreciendo la producción y la supervivencia.
De lo dicho se podría concluir que, o bien estas coincidencias se deben a alguna influencia de las constelaciones sobre la naturaleza en nuestro mundo, o en la naturaleza obra un ordenamiento intrínseco, que puede estudiarse analizando con métodos sistemáticos y escrupulosos el orden de otras partes del universo visible, en este caso las constelaciones, ya que estas también forman parte de la naturaleza, y por lo tanto deben regularse con ordenamiento similar.
El hecho de que no haya podido determinarse de que manera o que fuerzas pueden ejercer las constelaciones sobre la naturaleza en nuestro mundo, descarta la primera conclusión.
Esto condujo a los científicos antigüos a manifestar una hipótesis verificable: el orden intrínseco en todo lo creado, es el mismo en todas sus partes individuales, la diferencia radica en su grado de complejidad.
Tales comprobaciones permitieron extractar un principio operante: Así como en el Cielo, es en la Tierra, base del conocimiento esotérico.
Cabe señalar que la ciencia contemporánea ha podido efectuar esta comprobación recientemente con el descubrimiento del ADN y su código genético, que se encuentra, y es el mismo, en todo lo conocido, desde un árbol hasta el ser humano.
Como estos ordenamientos naturales daban resultado en las experiencias cotidianas, se continuó experimentando con la inclusión de los planetas de nuestro sistema solar tomando como centro de las investigaciones al planeta Tierra, incorporándose en este proceso desde la Luna y el Sol, hasta el planeta Saturno, observándose que los movimientos relativos entre estos y las constelaciones, generaban nuevos significados que se contrastaron con acontecimientos producidos por cualquier entidad viva en el mundo en que vivimos, comprobándose notables coincidencias y dando mayores precisiones que el análisis simple solo con constelaciones, demostrandose así porqué este último no daba repeticiones exactas, en el transcurso del tiempo, en las características de los acontecimientos naturales.
En etapa reciente y a medida que fueron descubiertos, se incorporaron a los estudios tres planetas más de nuestro sistema solar, los más alejados de la Tierra : Urano, Neptuno y Plutón, que fueron incorporados al sistema astrológico, aportando nuevos significados comprobables
De estas experiencias la Astrología ha deducido un zodíaco de 12 sectores circulares, cada uno de los cuales es regido por una constelación diferente, llamadas también Signos. El orden correlativo asignado a los Signos, es el siguiente: 1. Aries, 2. Tauro, 3. Geminis, 4. Cancer, 5. Leo, 6. Virgo, 7. Libra, 8. Escorpio, 9. Sagitario, 10. Capricornio, 11. Acuario, 12. Piscis, que es el orden que puede contemplarse en el cielo, desde la Tierra.
Como la Astrología estudia significados derivados de los símbolos representativos de la posición relativa de astros en un tiempo dado, se puede concluir que ese tiempo dado posee tal significado derivado.
De esta manera se puede atribuir al tiempo de nacimiento de una persona, un conjunto de significados derivados de la posición astral en ese instante, lo que permite la obtención de una carta natal, y su seguimiento en el tiempo de vida.
En síntesis, la Astrología nos permite conocer el significado del tiempo, así como la Astronomía nos permite medir el paso del tiempo, o del cambio en las cosas.
Ambas son posibilidades complementarias, de humana participación.
Rafael Tereschuk
Buenos Aires, 13/2/2011

No hay comentarios:

Publicar un comentario