1.Introduccion:
En este análisis vamos a determinar la asociación simbólica que produce la posición de Saturno en Géminis, en la carta natal de la humanidad, según lo expuesto en el artículo: “Plan astrológico de la humanidad”, incorporado en este blog.
El objeto de este análisis es estudiar las razones que caben a una función primaria de Saturno, como es el rechazo, aplicado sobre el arquetipo Géminis, que representa, en lo general, un principio fundamental de la existencia como lo es el principio de los opuestos complementarios, base de la existencia dual que conforma la realidad concreta, y que impulsa el establecimiento de relaciones.
Tal objeto surge de la experiencia, a partir de la verificación al alcance de todos, de que en general, la humanidad rechaza la dualidad de la existencia, lo que estaría dificultando la diferenciación del Otro en sentido amplio.
En particular, los maestros espirituales contemporáneos hacen prevalecer una visión unitaria de la realidad, que, si bien debería ser sustentable en la trascendencia de este mundo, no es sustentable en el mundo presente, que es dual por naturaleza, y es el ámbito en que nos toca vivir.
Ya lo decía Aristóteles en su libro Metafísica (Libro decimocuarto-I), "Todo proviene de los contrarios (por opuestos), convengo en ello, pero de los contrarios inherentes a un sujeto. Luego necesariamente los contrarios son ante todo atributos; luego siempre los contrarios son inherentes a un sujeto, y ninguno de ellos tiene una existencia independiente.” Lo que significa que siempre será posible encontrar al Sujeto que unifica una dualidad de atributos “encarnados” en este mundo. Y concluye: “Ningún contrario es, por tanto, el principio primero de todas las cosas; luego es preciso otro principio.” Lo que nos debería alentar a la búsqueda de ese principio que sujeta a nuestro mundo de opuestos, pero aprendiendo a relacionar los atributos opuestos, en el diario vivir.
La carencia de una diferenciación adecuada del Otro, ya sea otro atributo, cosa, u otra persona, dificulta el establecimiento de una adecuada relación. Esta dificultad parece estar vinculada a nuestro uso y costumbre con el pensamiento racional. Cuando decimos que el otro es una cosa con la que nos relacionamos, es automático suponer que la cosa carece de razones para oponerse al uso que hagamos de esta, y esa actitud es inconsciente, de hecho. Pero cuando el otro es una persona, esta no carece de razones propias para oponerse a las nuestras. Aquí comienza a jugar un rol importante el valor que le damos a las propias razones, con relación a las del otro, y además el hecho de que comúnmente consideramos que sólo puede haber una razón cierta, no dos, sobre un mismo asunto.
Analicemos dos posturas con su interrelación:
-Una persona con fuerte protagonismo puede afirmar el valor de las propias razones, actitud que se verá fortalecida por el convencimiento de que sólo una razón es cierta entre dos.
-Una persona con débil protagonismo puede no defender el valor de las propias razones, actitud que se verá apoyada por el convencimiento de que sólo una razón es cierta entre dos.
-El resultado entre esas dos personas, será el triunfo de las razones de la primera. Y el componente de mayor influencia en este resultado será, obviamente, la creencia de que sólo puede haber una razón cierta, no dos, lo que precipita tal resultado.
De este análisis surge una evidencia, que es que, viviendo en un mundo dual, no aceptamos aún que pueda haber dos razones válidas sobre un mismo tema.
Debemos aquí rescatar del olvido la conclusión, debida al matemático Godel en 1931, quien demostró que cualquier proposición basada en argumentos racionales consistentes, concluye siendo inconsistente en un análisis mas profundo, es decir se vuelve contradictoria, derivando finalmente en dos argumentos opuestos entre sí, también razonables.
Este resonante hecho, en su momento, no fue transferido al quehacer común, donde se manejan también razones, fuera del ámbito matemático, lo que ha provocado una falta de ampliación de nuestra conciencia actual, que puede perjudicar nuestras relaciones.
Aceptando las implicancias para la razón humana, que produjera ese hecho histórico, podemos iniciar un notable ajuste para el logro de relaciones más inteligentes.
En primer lugar, queda al descubierto que venimos practicando la creencia en una razón cierta y no dos, tal vez por una fuerte influencia del uso de la razón en relación con las cosas, las que no poseen una razón para esgrimir, lo que nos deja siempre de cara ante nuestra propia razón.
Aparece así, claramente, una función dual de la razón humana, aplicable entre personas, donde es necesario aceptar la coexistencia de razones que poseen al menos, un argumento opuesto, para que haya dialogo.
Por otra parte, la permanente relación con cosas, que realiza el ser humano, le formaría la sensación de pertenencia sobre aquellas, que sumada a la fuerte creencia en una razón cierta y no dos, lo podrían conducir a la exclusión de la figura del Otro como integrante vital de un mundo dual. Es el efecto del hàbito de falta de dialogo que existe entre una persona y las cosas. Este efecto puede apreciarse en relaciones con una fuerte vinculación de pertenencia, como el ámbito familiar, por ejemplo, o de relaciones extremadamente gregarias. Es lo que comúnmente se entiende como “relaciones apegadas”, donde la figura del otro como alguien diferente está muy diluida, porque prevalece un centro personal dominante, cuya razón es la que vale.
2.Desarrollo del tema: Aplicando el contenido del articulo “Funciones astrológicas”, publicado en este blog, para la función Saturno, es inmediato hallar la siguiente distribución simbólica para la posición de Saturno en Géminis: